Editorial

A combatir la alianza

LEÍMOS ESTUPEFACTOS en la Jornada que Josefina Vázquez Mota, la secretaria de educación del gobierno federal, llama al diálogo a los discrepantes y opositores a la llamada Alianza para la Calidad Educativa (ACE).
      Nuestra sorpresa se debe no tanto a que personajes tan autoritarios como los que ahora gobiernan llamen al diálogo, sino al cinismo de convocar a platicar sobre algo que ya está decidido, sellado y comienza a ponerse en práctica, con resultados siniestros, precisamente contra los ahora convocados al diálogo.
      En efecto, cuando menos uno de los acuerdos ya está corriendo, el de los llamados exámenes de oposición y otro pende como la espada de Damocles sobre la cabeza de las normales, sobre todo las rurales, que por ahora toma la forma de la amenazasugerencia de Elba Esther de convertirlas en escuelas técnicas de turismo.
      El examen, como denunciamos en otra parte de esta revista, ha tenido el primer efecto de que aquellas maestras y maestros que no lo pasaron, no lo presentaron o no lo contestaron y que tenían plaza interina en cualquiera de sus modalidades, han sido suspendidos vía la no renovación de sus contratos. Con ello, no sólo se ha aumentado el desempleo en nuestro gremio, sino que se han desamparado miles de alumnos que han tenido que ser reagrupados, lo que nos ha hecho retroceder a los tiempos en que un solo mentor atendía cincuenta y más educandos en un salón inadecuado, esto es, ¡las condiciones que privaban entre 1940 y 1960!
      Por su lado, la amenaza de EEGM ha desatado una guerra de declaraciones, posicionamientos, actos de resistencia y preparación para batallas que todavía hoy no sabemos qué envergadura tendrán.
      Pero por lo que ahora alcanzamos a ver, ni Calderón ni su cómplice más cumplida hasta el momento van a tenerla muy fácil para imponer el nuevo atraco. Morelos, Quintana Roo, Tabasco, Zacatecas, Baja California Sur y otros estados (en la lucha, p 18 y 21) han tomado la estafeta que en el año pasado dejaron otros estados de la república como el nuestro, cuando nos levantamos en contra de la ley del ISSSTE que nos privatizaba e individualizaba las cuentas de retiro para beneficio de banqueros y burócratas sindicales o gubernamentales. La CNTE, pero no sólo ella, ha hecho un programa nacional de resistencia y comienza a aplicarlo en el grado máximo de sus posibilidades.
      Y aquí, en Chihuahua, diversas expresiones de lucha intentamos acumular fuerza y conciencia para combatir la mentada ACE:
      Para nosotr@s, Doble Resistencia la instrucción es: pensar, informarnos, entender cabalmente qué es lo que se nos pretende hacer con esto, luego —o mejor dicho, al mismo tiempo— pensar otra vez, pero ahora preguntándonos qué y cómo hacer para manifestar nuestro rechazo.
      Para el qué hay muchas posibilidades, pero las que nos salen mejor, por ser parte de la clase trabajadora, son las de la movilización, la protesta y la expresión de nuestro rechazo, por un lado.
      Por el otro está la ineludible tarea de atraernos al resto de la sociedad a nuestras trincheras; a quienes estén en contra, anularlos; a quienes sean indiferentes, que simpaticen; a los que ya nos vean con empatía, que se comprometan y, finalmente a los comprometidos que se movilicen y pronuncien en la medida que se pueda.
      En cuanto al cómo, también hay mucho qué considerar. Por ejemplo: ¿lo que nos proponemos podemos hacerlo?, si no, ¿qué requerimos para hacerlo posible?
      Aunque algunas líneas gruesas podemos definirlas ya desde ahora: las decisiones debemos tomarlas colectivamente, lo más ampliamente posible, de donde se desprende que otra tarea que tenemos es la de organizar, juntarnos, consultarnos, preguntarnos entre nosotr@s. La incomunicación puede llevar a la derrota casi inmediata, recordemos los peores momentos del año pasado.
      Otra idea que ya está probada y comprobada es que “el resto de la sociedad” tiene para nosotr@s, profesoraes, la forma de madres y padres de familia. A ese grupo es a quienes mejor, más rápida, eficaz y eficientemente podemos llegar. Una buena parte de los recursos económicos, políticos, organizativos y cognitivos que generemos; de los esfuerzos que empeñemos, debe ser indiscutiblemente para ganar el apoyo de esos padres. Ser negligentes en este aspecto es no aprender de nuestra experiencia; es dejar que el movimiento sea señalado como egoísta, gremialista y, por tanto ponerlo en bandeja de plata para que sea aplastado o ignorado.
      Y en general, lo que proponemos para esta coyuntura es, en resumen, que intentemos hacer una resistencia pensada, planificada, con la posibilidad de evaluar y consolidar. En una palabra dejar la improvisación. Somos un destacamento con experiencia y debemos hacerla valer S


Pedagogía

Calidad educativa

Luis K'Fong

Elba Esther (EEGM) y Felipe Calderón (FECAL) —por medio de su secretaria de educación, Josefina Vázquez Mota— firmaron una alianza. Estos actos políticos significan que dos o más fuerzas distintas unirán y coordinarán sus esfuerzos para conseguir algo que a ambos les conviene.
      Pero ¿qué es eso tan importante que hace borrar las supuestas diferencias entre la lidereza corrupta, autoritaria, sospechosa de asesinato, antidemocrática y casi casi hermana del diablo desde la perspectiva panista, con el impoluto campeón combatiente del crimen organizado y la corrupción?
      Según su propio dicho: la CALIDAD EDUCATIVA.
      Algunos dirían: pues qué bien, que dejen por un momento sus diferencias y se pongan a trabajar por algo tan bueno y santo como es la educación. Mas si uno se acerca un poco y examina el pacto, la cosa ya no resulta tan limpia y transparente como pretenden.
      Para empezar, ¿por qué escogieron la expresión calidad educativa y no simplemente mejoramiento de la educación?
      No podremos saberlo si no intentamos, cuando menos, desentrañar qué cosa significan estas palabras.
      “La calidad significa —según la Wikipedia— aportar valor al cliente, esto es, ofrecer unas condiciones de uso del producto o servicio superiores a las que el cliente espera recibir y a un precio accesible. También, la calidad se refiere a minimizar las perdidas que un producto pueda causar a la sociedad humana mostrando cierto interés por parte de la empresa a mantener la satisfacción del cliente.
      “Una visión actual del concepto de calidad indica que calidad es entregar al clien te no lo que quiere, sino lo que nunca se había imaginado que quería y que una vez que lo obtenga, se de cuenta que era lo que siempre había querido”.
      Una disculpa por lo grande de la cita y otra por la repetufa de la palabra “cliente” que uno no esperaría en una obra tan seria. Pero el caso es que este concepto no tiene desperdicio.
      Según esto, lo que EEGM y FECAL quieren hacer con esta alianza es que el producto de la educación pueda ser usado en mejores condiciones de las que esperan quienes lo reciben.
      Sin embargo, ¿qué o quién, en todo este argüende, es “el producto”?
      Los conocimientos, habilidades, competencias y valores que logremos construir en un/a niñ@. Podría ser una primera respuesta al botepronto. Pero estos atributos no pueden separarse del niño mismo, éste tiene que cargarlas siempre, una vez que las adquiere, por lo que para poder usarlas —o en la mayoría de los casos, para poder venderlas— tienen que usarlo a él o a ella —venderlo a él o venderse a sí mismo…
      De ahí que la segunda respuesta sea más exacta, desde este punto de vista, lo que produce la escuela son niñ@s, adolescentes o adult@s calificad@s. Y ¿quién consume gente, calificada o no? Las empresas, a cambio de un salario que, como todo mundo sabe, no es otra cosa que el precio de la fuerza de trabajo.
      Momento, me dirán aquí. El salario no lo pagan las empresas a las escuelas, sino a l@s trabajadoraes.
      Y sí. Tienen razón. Pongamos entonces las cosas en orden:
      Los niños reciben de las escuelas calificación, si es posible, de calidad; luego se la venden a las empresas, pero si esa calificación no es del gusto de los patrones, pues éstos simplemente no los adquieren. En suma que si una escuela quiere en verdad que sus egresados se coloquen, tiene que educar conforme a los deseos y necesidades de las fábricas, las oficinas, las plantaciones o compañías exploradoras de petróleo, en una palabra, las empresas.
      Así, aunque el joven sea el cliente directo, por así decirlo, sus deseos, expectativas y sueños poco importan. Ni siquiera las de su padre o su madre, porque el cliente indirecto —la maquila— es quien con su amenaza de no ocuparlos o con sus acciones políticas de presión puede imponer sentido a la política calificadora, perdón, a la política educativa.
      Un ejemplo puede ilustrarlo: supongamos que una muchachita se aferrara a estudiar zapoteco de los valles centrales de Oaxaca, porque su tía es antropóloga y la ha oído hablar mucho de este idioma. La escuela no podría, ni siquiera se plantearía, satisfacer esta demanda. Porque Hambremex, la maquila de aquí de al ladito de la colonia ha dispuesto que sólo podrán presentar examen de oposición para ocupar los puestos de inmejorables sueldos que ofrece, aquellas que mastiquen cuando menos, el inglés.
      Y ahí tienen a la Vázquez Mota y Tatiana construyendo el idioma de Shakespeare desde el nivel maternal en la guardería.
      Ahora generalicemos. Lo que quieren los aliados es cubrir las expectativas de los señores del capital que ya comenzaban a quejarse. Que me los mandan sin saber nada y a luego yo tengo que gastar millones de pesos en su capacitación. Y todo para qué, para que cuando los preparemos se nos vayan a la competencia…
      Los capitalistas, aparte de todo, siempre intentan que los costos los cargue otro y ellos quedarse con la ganancia más grande que se pueda. Así, los desperdicios que los eliminen los ecologistas; los caminos y camiones que los mantenga el municipio; las viviendas de las obreras que las haga el Info y la salud que la garantice el IMSS. En este caminito, que la calificación de la fuerza de trabajo, la pague el estado.
      Ahora sí, el por qué se aliaron los que en otro tiempo se veían como enemigos está claro. ¿Quién desconoce que FECAL y EEGM son —y siempre han sido— empleados a sueldo de los capitalistas mexicanos y extranjeros?, ¿a quién puede extrañarle entonces que dejen sus pleitos menores por servir a su irresistible amo?
      Y la respuesta a la otra pregunta a la de por qué utilizar calidad educativa y no mejoramiento de la educación, tampoco encierra ningún misterio. Para ellos, la educación es una empresa, tanto o más que una fábrica de salchichas o cualquier otra mercancía.
      Pero la educación es otra cosa. Cualquier pensador o pedagogo que sea mínimamente honesto, lo sabe: es un proceso de socialización, de formación —y también de calificación, hay que reconocerlo— de ciudadanos que sienten, prefieren, discuten, deciden, intentan, inventan y lo que es más importante, se relacionan entre sí no sólo por la competencia mercantil, sino con solidaridad, justicia, equidad, respeto, tolerancia y democracia.
      Desgraciadamente, cuando volteamos a las cúpulas, a la patronal y a la sindical, fácilmente podemos decir con Alaska, aquella cantante de los ochentas: “y… ¿a quién le importa?” S


Magisterio

En defensa de las normales*

Movimiento por una Educaciòn Popular Alternativa

Los integrantes del Movimiento Por una Educación Popular Alternativa (MEPA), miembro de la Federación Internacional de Movimientos de la Escuela Moderna (FIMEM), reunidos en asamblea general, el pasado sábado 24 de agosto de 2008 tomamos las siguientes resoluciones

Nos solidarizamos
      Con las escuelas normales públicas del país, frente a las injustas agresiones de que han sido objeto, por parte de la presidenta vitalicia del SNTE, Elba Esther Gordillo Morales y de la Secretaria de Educación Pública, Josefina Vargas Mota, así como de los medios masivos y demás personajes que se han hecho cómplices de dicho ataque, mostrando con ello su profunda ignorancia sobre las verdaderas causas del deterioro de nuestro sistema escolar

Señalamos que
      • Las normales públicas son instituciones de una larga tradición, que han formado a las nuevas generaciones de maestros y maestras con una conciencia social, crítica y solidaria en favor del pueblo y que han contribuido con ello a través de la historia al desarrollo de la nación.
      • No son las normales públicas, sino los vicios y la corrupción que prevalece en diversas esferas de la SEP y del SNTE los principales responsables del surgimiento y agravamiento de los problemas educativos que han atravesado a estas escuelas y que no se reducen a una “mala calificación”.
      • La tarea fundamental de la educación pública superior (en este caso normalista) no es sólo la capacitación para el trabajo, sino la formación integral, puesta al servicio de la alfabetización de toda la sociedad. A las normales no les corresponde dar trabajo a sus egresados, sino al Estado.
      • Consideramos falsa la afirmación de que ya no hacen falta maestros de educación básica. Si sólo existen 6000 plazas disponibles según la líder sindical; para atender a los 9 millones de analfabetas y a los 100 mil niños de la calle que hay en el país (sin contar los grupos de educación básica a los que esas plazas están destinados), cada nuevo egresado del magisterio tendría que trabajar con 1,516 personas. En el programa Sectorial de educación 20072012 se reconoce que “Más de 30 millones de personas no concluyeron o nunca cursaron la primaria o la secundaria, es decir, un tercio de la población mexicana no ha tenido acceso a la educación básica o no ha podido concluirla”.
      • Para que mejore la calidad educativa es necesario, de acuerdo con los nuevos enfoques educativos, entre otras cosas, que las plazas docentes sean lo suficientemente remunerativas para no tener que trabajar doble turno frente a grupo y, en cambio, participar en reuniones académicas, estudiar, diseñar y evaluar estrategias didácticas, elaborar material, dar atención personalizada a los alumnos, etc. Se requiere además que ningún grupo rebase los 30 alumnos. Se necesitan pues tantos maestros, como plazas dobles se transformen en sencillas y como tantos grupos mayores de 40 alumnos, se redistribuyan.
      • Si en el país hay alrededor de 200 mil escuelas de educación básica y sólo 1000 de tiempo completo, se requieren muchos maestros para saldar la diferencia.
      • Si tanto preocupan a la sociedad los índices de violencia entre niños y adolescentes, que pasan demasiado tiempo solos, se requiere de muchos maestros en programas de formación artística, o culturales y recreativos, para atenderlos en el tiempo en que no van a la escuela.

Lamentamos
      Que ni Elba Esther Gordillo, ni Josefina Vázquez Mota puedan responder a uno de los rasgos del perfil de egreso, en el campo de la formación cívica y ética en el que se forman los normalistas, establecido por la misma SEP (Plan de estudios 1997): “Identifica y valora los elementos más importantes de la tradición educativa; en particular, reconoce la importancia de la educación pública como componente esencial de una política basada en la justicia, la democracia y la equidad”.
      Se ha hecho evidente una vez más la pobre idea de la infancia y de la enseñanza que tienen estas señoras. Es claro que para ellas, niños y niñas no son merecedores de que el Estado Mexicano invierta en la formación de sus docentes.
      Responsable de la publicación: María del Carmen Vicencio
      *Tomado de http:// rededucadoresdemocraticos.blogspot.com/ el 13 de septiembre de 2008. S