Los niños de hoy, su soledad

La vida de las y los humanos es una serie de situaciones contradictorias, abigarradas e impredecibles. Intentar atraparlas y convertirlas en texto es tomar un real y verdadero riesgo que pocos logran superar. Tal vez el mejor seguro para salir airoso del trance es haber vivido intensamente esa vida... o mejor, haber vivido la propia y haber participado activa y determinantemente en las de los personajes que se quieren recrear en el texto.

Tere decidió muy joven qué cosa iba a hacer con los años que le tocaran compartir con el resto de la humanidad. Quiso ser maestra. Pedagoga, en el más intenso de los sentidos de la palabra. Quería acompañar a los menores a transitar el difícil tiempo que termina por hacerles hombres o mujeres. O sea que su vida la dedicó desde siempre a preparar a otros a definir, decidir y construir a su vez su propia vida.

Al final, se jubiló. Como había comenzado pronto, cumplió pronto. A sus escasos cincuenta años de edad, ya tenía una historia que contar a los que vienen y vendrán. Los niños de hoy, su soledad, es eso: algunas decenas de historias de pequeñas y pequeños que dieron sentido y razón a otra historia, la que las engarza y resume, la de Tere Fong.

Su tesis es fácil de formular: los niños necesitan ser acompañados para crecer, para aprender y para ser felices. Pero las conclusiones que hay que sacar de esta verdad del tamaño del mundo, no siempre son sacadas por l@s adult@s encargados de l@s menores -sea en la escuela, sea en la casa-. El texto entonces se convierte en un llamado de alguien a quien le sobra autoridad moral, dirigido a todos los padres, madres, maestros y maestras; quienes para documentar su ingente responsabilidad, deben contar con este libro.