A veces, muchas veces, porque no tenemos suficiente
espacio; porque nos llega un texto mucho antes de la próxima edición impresa de
La gota, y luego, cuando
revisamos nuestro arsenal, ya está medio desfasado o simplemente porque
consideramos que el estilo, la longitud o el tema pueden ser algo pesados para
una revistilla de 14 páginas; se nos quedan excelentes escritos en el tintero.
Bueno, pues este espacio que ahora
inauguramos va a servir para eso, para dar a conocer lo que no pudo salir
impreso.
Pero que nadie se equivoque,
no por estar aquí son menos importantes. Es más, a lo mejor por ser tan
importantes o urgentes, hemos decidido publicarlos sólo en la versión virtual de
La gota ; para reaccionar
rápido; para intentar no quedarnos atrás del respirar del mundo de las y los de
abajo.
| Jueves 9 de mayo de 2002 Ayer, 2 de mayo, el
gobierno mexicano decidió deportar a 16 estudiantes y un profesor
estadounidenses porque -en la marcha del día internacional del trabajo, el
primero de mayo en la Cd. de México- se atrevieron a manifestar su solidaridad
con las luchas del pueblo mexicano. Esta es una represalia contra estudiantes y
profesores extranjeros que se solidarizan con una causa justa. Responsables de la publicación Patricia Chapa, Georgina Tecla, Ma. de la Luz Arriaga |
Alfredo Espinosa
A mi hijo le gustan
las películas de acción,
las guerras
entre los malos y los buenos, todavía peores.
Patadas, armas letales, balazos,
persecuciones,
donde todos ambicionan
la supremacía de ser temidos.
Le
aburren los dramas donde nunca pasa nada.
Dos personas que toman café o vino y hablan,
se aman en alcobas,
desayunan, fuman y
hablan y se rompen el corazón.
Mi hijo
se burla de esas películas sin helicópteros, bombas ni tanques blindados.
Admira a los héroes que luchan por La
Nación, La Ideología, La Religión,
(la
rapiña posee discursos edulcorados) contra El Tirano,
Big Brother, el Señor Presidente, y sus
proles:
los negros, los indios, los
infieles, los pobres, los disidentes.
(Mi hijo quiere ser un héroe; ignora que él
también es un extra)
Los vencedores se
apropian de las tierras, las minas, el petróleo, la mano de obra.
Cambian la lengua, la moneda, las
costumbres, la fe.
El imperio educa en
La Democracia y La Libertad, e impone
Mc Donald´s y Coca cola.
El mundo libre es un mercado. En sus
pasillos, mueve Charlot
su bigote,
Marilyn se suicida y Lennon canta Imagine.
Mi hijo juega play station, el juego
favorito de los políticos imperiales.
No pierden el tiempo como yo, leyendo poesía
o escuchando música que nunca pasan en MTV ni gana Grammys.
¿Miras ese objetivo marcado con una cruz?,
me pregunta mi hijo,
es una aldea
llamada Iraq. Ahí vive un tirano.
Me
ordena que tome el control y dispare. (El juego se mueve
con el mismo instinto que la fiera
naturaleza).
Yo destruiré con misiles,
me asegura, la ciudad de Bagdad.
Detengo su mano. ¿Te acuerdas de Bagdad,
hijo?
Es la ciudad que sobrevolamos en
una alfombra mágica junto con Aladino;
en esa fantasía, tu hermana más pequeña era
Yazmín.
En Bagdad, Sherezada contaba al
rey los cuentos de Las mil y una noche.
En sus tabernas escribió Khayyam los
Rubaiyyat que me conmueven.
Cerca de
ahí, entre el Tigris y el Eúfrates, creó Yahvé el paraíso.
No te procupes, viejo, dice mi hijo, los
cuentos no existen en realidad.
Y él
también aprieta el botón.
Carta enviada a nuestra redacción por
Alex Guerrero
miembro del colectivo zapatista Canek Comite
Iztacalquence contra el ALCA y la guerra
Con respecto a su
editorial y de los aguerridos...
Por
qué no marchamos en la marcha oficial (madre de todas las marchas).
Algo para recordar
El 12 de enero de 1994 en todo el país se
dieron sendas manifestaciones a favor de la paz, el dialogo y en contra de la
guerra, ésta una de las movilizaciones mas grandes de los últimos 20 años en el
país.
Hay una memoria que no olvida y
que no perdona. Y por la que surge la pregunta.
1. ¿Hubieran marchado los compas deudos de
Acteal, de aguas blancas, con la gente que les masacró a sus hermanos, padres,
hijos, amigos, compañeros..... ¿Hubieran marchado con los Chinchulines, Paz y
Justicia, con los figueroistas, con el PRI, en la llamada madre de todas las
marchas?
2. Aun resistiendo los golpes
y atropellos. Hubieran marchado los compas del Casino de la Selva en contra de
la guerra con un partido que les reprime, la familia de Cosme Damián, asesinado
por autoridades panista, en Tijuana, la familia de los presos zapatistas en
Querétaro, lo hubieran hecho con los panistas, y qué decir de los familiares de
las víctimas de ciudad Juárez, lo hubieran hecho con los que les niegan
justicia, hostigan, acosan y persiguen.
3. Hubiera marchado el CNI con quien
diciéndose democrático, los traiciona, y se hace parte de la guerra en contra de
los pueblos indios.
4. Por qué
tendríamos que marchar con los que callan el genocidio de los pueblos indios de
México, por qué tendríamos que marchar con los que los asesinan, persiguen,
encarcelan, torturan. Con los que le dan paso al colonialismo vía TLCAN, ALCA,
PPP, CBM, corredor energético, reforma laboral, reforma energética, tanto en los
hechos como en el silencio.
Por que
tendríamos que marchar con quienes se niegan a condenar públicamente y vía
recomendación en la ONU, al imperio genocida, genocultoral y ecocida. Con los
que incitaron a la ocupación militar en el sureste mexicano, en las ciudades o
los que plantearon la necesidad de la ocupación militar en la UNAM o los que con
el silencio la siguen avalando
5. Por
qué marchar en sentido opuesto, cuando el símbolo del imperialismo está en otro
lado.
6. Por qué marchar con quien
encabeza la hipocresía y se le olvida lo que pasa en México.
7. Por qué olvidar que en México también hay
una guerra en contra de los más pobres, como la hay en todo el mundo, por que
tendríamos que olvidar que el imperio está en otra dirección y el enemigo es un
sistema económico el que nos esta aplastando y que los partidos (no todos)
forman parte de él.
Por otro lado se te
olvida la represión después de la marcha a la embajada y tu análisis debería dar
también espacio al texto completo al que haces referencia.
P.D. Lo de las bases se refiere a las
organizaciones y debiera ser en los partidos políticos. La gente, tiene que ver
con la horizontal. El trabajo, hay una propuesta sobre la paz y la justicia y es
la que está en su página. Además del quehacer diario. Y la información con su
sociabilizacion.
Sariel L. Sheol
Todo el mundo esta saliendo de las sombras desde el pasado
mes de Marzo en que se dio la llamada “manifestación más grande de la historia”
de la ciudad de los Ángeles. Los participantes se estimaban entre medio millón y
un millón según las cifras oficiales. Unas semanas antes en Chicago también se
haría historia con 100 mil personas en protesta. Hace unos días pasaría lo mismo
en Washington, D.C., la capital del imperio. Las cifras como siempre fueron
manipuladas a conveniencia del que las da a conocer. Pero también se harían
comparaciones históricas con protestas similares: el rechazo a la guerra de
Vietnam, los derechos civiles de los afroamericanos y éstas, las de los latinos,
resultan tan o más numerosas.
Todo esto ha venido
llevándose a cabo por los miembros “semi invisibles” –pues no se les reconocen
derechos laborales, civiles, judiciales ni humanos– de la sociedad americana:
los inmigrantes y en especial los indocumentados. Y aunque el actor principal es
éste, también se han ido adhiriendo otros grupos en solidaridad con el
movimiento, que ya muchos empiezan a llamar la nueva lucha por los derechos
civiles.
Estudiantes de secundaria y su equivalente
de preparatoria se han manifestado durante los llamados walk outs –caminar
afuera–; se salen de la escuela he inician una marcha luego se juntan las demás
escuelas cercanas y se dirigen a la alcaldía de su ciudad, cierran calles
y autopistas. Por supuesto los medios de información sólo los refieren como
actos espontáneos, mal planeados y sin un objetivo claro. Pero eso es falso,
ellos saben y sienten cuando menos que ser jóvenes e ilegales implica un riesgo
y un futuro demasiado incierto y no quieren eso.
Otros actores que se han ido sumando a pesar de
especulaciones y mentiras que promueven los medios de información, son las otras
minorías étnicas. Me refiero a la comunidad asiática y afroamericana. Son con
estos últimos con quienes la comunidad latina ha tenido roces bastantes severos
propiciados desde arriba con el objetivo de mantenerlos en pugna. Hace sólo unos
meses tanto en escuelas como en cárceles de California han sucedido riñas entre
ambos grupos, propiciadas por el mismo sistema opresor que dicta que el grupo
que domine al otro es el que merece sobrevivir. Por si fuera poco los
comentarios del presidente de México, Vicente Fox, no hicieron sino aumentar las
hostilidades y afirmar la consigna de que los inmigrantes dejarían sin trabajo a
los afroamericanos. Ahora con las recientes protestas la comunidad Afroamericana
ha ido tomando conciencia de la capacidad de organización que tiene la comunidad
latina en base a un objetivo común, cosa de la que ellos han carecido incluso
ante las demandas de apoyo a los desplazados de Katrina. Es por eso que se ha
estado trabajando en la alianza de latinos y afroamericanos. Pues como dijo Glen
Ford comentarista del Black Commentator “el único inmigrante que afecta a los
demás es el inmigrante sin papeles, por que se convierte en un ser humano sin
derechos y es así como sus patrones abusan y pagan los que a ellos les
conviene”.
Obviamente queda mucho por hacer y hacer
uso del racismo siempre ha sido el mejor método para que las minorías se
encarguen de ellas mismas y no metan las manos en donde ya se decidió cómo
deberían de ir las cosas. Desafortunadamente para ellos, las minorías también
tienden a crecer, pues aunque se ven negros, blancos, amarillos, mujeres,
jóvenes, ancianos, homosexuales, raros y feos, todos cada día se hacen más
pobres, y si comparten esa pobreza no son ya una minoría sino la extensa
mayoría, tan sólo aquí en los Ángeles es la ciudad con más personas sin hogar en
todo el país, además de tener un promedio de salario mínimo de los más bajos,
–hace más de tres años que no se sube–. Es evidente pues que compartimos mucho
con la comunidad afroamericana, pues más que nada seguimos siendo minorías en un
país desde donde la supremacía blanca-occidental-capitalista se ha querido
expandir por el mundo.
Tal vez sean los últimos
sucesos políticos que han estado pasando en América Latina lo que ha estado
preocupando a los líderes de Washington. La derivación de América Latina hacia
la izquierda –por más inclinada que esté hacia el centro o a la derecha– les
pone los pelos de punta, sobre todo a los empresarios, quienes han visto crecer
movimientos sindicalistas que principalmente aglutinan a inmigrantes ilegales.
Es esa toma de conciencia de clase lo que se ha querido estar evitando. Pero sin
lugar a dudas ni aunque se levanten muros, se puede evitar que la gente se dé
cuenta de que la gran mayoría tiene tan poco, mientras sólo unos cuantos lo
tienen todo. Y cuando esta conciencia avance entre los millones de manifestantes
que ahora están en la calle, la historia cambiará. ¡Tiene que cambiar! S
Luis K'Fong Fierro
El jueves 29 de junio de 2006, salió
libre y exonerado Miguel David Meza Argueta. Esta sentencia que en un
estado-de-derecho como el que nos presumen pudiera ser un simple acto de
justicia, en el estado-de-hecho que se nos impone, no es más que un
eslabón más de la interminable cadena de atrocidades que se han cometido en este
caso paradigmático.
Como todo mundo conoce, Miguel
David fue inculpado del feminicidio de su prima Neyra Azucena Cervantes. El 14
de julio de 2003 fue detenido cuando fue a reconocer las prendas asociadas al
cadáver recién encontrado de la jovencita. Bajo tortura fue obligado a confesar
una historia increíble desde cualquier punto de vista. Este indicio, la
confesión arrancada, bastó al estado para mantener a nuestro compañero
prisionero y sujeto a un proceso absurdamente largo, ilógico y denigrante.
Finalmente un disculpe usted, nos equivocamos lo devolvió a la libertad.
El agente del ministerio público del caso, lerdo y torpe en muchos otros casos,
interpuso inmediatamente una apelación por considerar que no estaba bien dictada
la sentencia.
En el camino quedó el patrimonio de
la familia: “vendimos todo, debemos cuatrocientos mil pesos que nos prestaron
quienes creyeron en la inocencia de David”. Quedó la salud de Carmelita, la
madre, quien a pesar de todo, nunca interrumpió su solitaria campaña por la
libertad de su hijo. Quedaron tres largos años de vida, de los mejores, de los
de la juventud que nunca –hágase lo que se haga– podrán recuperarse.
Si sólo fuera por eso, habría que lanzar un inmenso
escupitajo a la cara de juristas, jueces, legisladores, procuradores y
reformadores de la infame ley penal que padecemos. Pero hay más.
Es evidente que a él no lo inculparon por casualidad. Lo
hicieron porque se distinguió en el reclamo de justicia para su prima y sus ti@s
sobrevivientes. Eso nos dice que cualquier luchador/a –con la presente ley– está
en manos de policías y burócratas sin escrúpulos; que basta con que se les
ocurra inventar una historia que aún a sabiendas de que nunca podrá ser probada,
sirva para encarcelar al indeseable por años sin responsabilidad para nadie.
El que sólo existiera como indicio la confesión y
de que ésta fuera arrancada por la fuerza de la tortura y la amenaza, nos
retrotrae a los peores tiempos idos, tal vez los de la Santa Inquisición. Pero
lo más grave es que nadie, absolutamente nadie, ni siquiera se ruborizara porque
eso estuviera pasando en nuestro estado.
El
monopolio de la acción penal para el estado es otro absurdo que permitió esta
injusticia: pretendidamente el MP es una institución que protege los intereses
de la sociedad contra los individuos que la agreden, pero principalmente debe
velar por los intereses de l@s ofendidos en las causas penales. El hecho es que
en este caso ofendidos y acusado eran una y la misma cosa, la familia
Cervantes-Meza-Argueta. La madre de Neyra dijo y reafirmó por todo el mundo la
inocencia de su sobrino. No obstante, la procuraduría y su apéndice el MP
insistieron en mantener encarcelado a Miguel David y no sólo eso, sino que
protestan e impugnan la sentencia, haciendo gala de una diligencia que nunca han
tenido ni tendrán para esclarecer los crímenes contra mujeres.
Para redondear la infamia, ahora sabemos que a Miguel
David nunca se le permitió ser asistido legalmente mientras se le interrogaba;
que supuestamente se le asignó un defensor de oficio que en criminal
connivencia avaló la confesión, diciendo que no había sido arrancada, sino
voluntariamente dicha.
De tal suerte que la lucha
no ha concluido ni mucho menos. En la agenda de l@s luchador@s sociales de
Chihuahua debe estar mínimamente este breve programa:
Esclarecimiento del crimen contra Neyra Azucena
Cervantes y de todas las mujeres sacrificadas impunemente.
Desaparición total y definitiva de la tortura en el
estado, en el país y aún en el mundo.
Hacer
efectivo el derecho de defensa y asistencia jurídica en cualquier paso de la
indagatoria, so pena de nulidad absoluta cuando este elemento falte.
Descalificación total de la confesión como probanza en
cualquier juicio penal, independientemente de su carácter de voluntaria o no.
Excarcelación inmediata de tod@s aquell@s que se
encuentren en el caso en que estuvo Miguel David, esto es, que todo el indicio
sea ése, su confesión.
Desaparición del monopolio
de la acción penal; libertad para los ofendidos de nombrar su representación
legal y actuar con pleno derecho en las causas penales.
Conseguir esto es importante. Entendamos que no se trata
de un caso de corrupción o mal uso del poder, como algunos comienzan a comentar,
sino que precisamente con el imperio de la ley y el estado de derecho en pleno,
se cometió este atropello contra uno de nuestros conciudadanos. El estado está
mal, la ley está mal. Mientras los tumbamos, hagamos reformas que nos permitan
avanzar en la total transformación de la convivencia.
Por lo pronto, l@s de La
gota nos apuntamos en los puestos donde la lucha sea más dura y, por
supuesto, donde el reconocimiento sea el mínimo o no lo haya S
Domingo 23 de julio de 2006
Carlos Yéffim Fong R.
Ayer, sábado 22 de julio del 2006 por la tarde, después de llegar de una junta
del Frente Social Fronterizo y cuando me disponía a ir a la junta de La Otra
Campaña en la frontera. Me topé a unos vecinos que por lo regular están en la
calle divirtiéndose afuera de sus carros lujosos, saludé a uno de ellos como de
costumbre: “¿qué tal?” y otro de los sujetos que ahí estaban grito: “¿Por qué
saludas a ese pinché gordo marihuano pendejo?”
Por
un momento me sorprendí ya que no tengo ningún contacto con ellos más que el
saludo, voltee la cabeza para comprobar si se referían a mí y el tipo avanzó
gritándome: “¿No te gustó? ¿No te gustó, gordo pendejo?” confiado en que los
vecinos lo iban a detener esperé a ver de qué se trataba, pero al ver que todo
mundo se quedó observando que me insultara, subí la guardia cuando vi que era
inminente que iba a golpearme, un tipo fuerte y más joven que yo.
Me golpeó con saña varias veces reventándome la ceja y
abollándome varias veces la cabeza, nadie, intervino todos los vecinos se
quedaron viendo cómo este júnior se desquitaba conmigo. Cuando me soltó corrí
hacia la casa, ahí le dije a mi prima que le hablara a la policía, ésta llegó en
diez minutos, al salir de la casa a recibir a la policía el júnior seguía
gritándome que “me daba otra”, cuando la policía le dijo que no estuviera
amenazando el sujeto se burló “ma’ que la chingada”. Los policías le preguntaron
que dónde vivía y prepotentemente grito: “vivo en Haciendas de Nogales, cerca
del Campestre” fraccionamiento muy exclusivo donde viven varios
narcotraficantes. En ese momento uno de los policías lo apartó de mí, mientras
seguía con actitud burlona como si hubiera hecho una gracia, los otros policías
me preguntaban si iba a levantar denuncia ante el juez, en ese momento
misteriosamente el agresor salio corriendo y se metió a una casa supuestamente
de sus parientes. La policía dijo que ya adentro de la casa no podía hacer nada
y que debía ir a averiguaciones previas a levantar la denuncia, la policía
prometió que iba a estar patrullando y que aprendería al agresor en cuanto
saliera de la casa cosa que no ha sucedido.
Este es
un claro caso de ataque de odio, resulta que a este joven prepotente no le gusta
que yo camine por lo que considera su calle y mucho menos que salude a sus
amigos, mis vecinos. Cree que soy marihuano sólo porque uso pelo revuelto, barba
y visto de manera pobre, ellos, que seguido se drogan con cocaína creen estar en
un status superior a mí.
He recibido varias
muestras de solidaridad que agradezco infinitamente, mañana lunes a las diez de
la mañana hablaré con la subprocuradora de justicia donde expondré el caso, pero
la verdad no creo que la justicia haga mucho, este caso de las prepotencias de
los júnior de la clase empresarial criminal de Ciudad Juárez es ampliamente
conocido que es tolerado por las autoridades. Pero yo me resisto a vivir con
terror a no poder caminar por la calle, yo no soy rico, no puedo cambiar de
domicilio tan fácilmente, quisiera que me dieran ideas de cómo me puedo defender
S
Chínchirro
A mí la institucionalidad me tiene muy sin cuidado…
cuando menos ésta, la mil veces adaptada para servir a los de arriba. Para mí,
los hechos, la vida, la complejidad de la convivencia diaria ha rebasado hace
muchísimo tiempo a quienes ejercen y disfrutan el poder. No creo que sean
capaces de resolver ninguno de los retos que les plantea el siglo. Es más, no
estoy muy seguro de que puedan siquiera paliar o contener los remolinos de
violencia en que hemos caído, mucho menos las tormentas que anuncian los
nubarrones sociales y han sido abonadas religiosamente por las provocaciones de
los burócratas, cuando decidieron expropiar las pensiones, asesinar luchadores
sociales, amenazar con la privatización del petróleo y muchos etcéteras.
Pero tenía una esperanza: creía que las dependencias
podían todavía resolver casos chiquitos. Por ejemplo recoger el cadáver de un
gato que, imprudente como son estos felinos, cruzó la intransitada calle del
Infonavit, lo aplastaron, entregó el alma y quedó tendido exactamente sobre el
arroyo de la calle que últimamente utilizo para caminar e intentar retardar la
degeneración que la diabetes me ha impuesto.
Pero
no.
Cero sesenta y seis intento primero, son las
emergencias que haciendo honor a su nombre, raudas me canalizan al dos cero uno
sesenta y ocho cero cero, que es el de la mera presidencia municipal —aquí
debieran ir mayúsculas, pero en un artículo como éste, deben permanecer esas
letras bajas:
—Buenos días, lo atiende Oralia.
—…un gato, señorita, muerto, maloliente, mosquiento y
mostrenco…
—Sus datos, por favor.
—Rubio, entrecano, más bien viejo, como de quince,
callejero, supongo por su abandono…
—No señor —y
pensando— (payaso), los suyos.
—Ah, calle Cuéllar,
entre la… y la…
—Su teléfono, su nombre, su interés
jurídico, número de credencial de elector y chiquero donde ejerce su derecho a
contaminar elecciones. Por favor, señor, tenemos trabajo.
—El Chínchirro…
—En el
transcurso del día pasan por él.
La primer jornada
la paso embozado, cual zapatista en sus mejores tiempos, aguantando a ratos la
respiración y… nada. Nada, nomás nada. No vienen por él, no obstante contar con
mi media filiación, la del gato, la descripción del barrio y hasta una hipótesis
sobre la causa mortis del doméstico indómito asesinado.
Vuelvo a hablar, son las ocho de la noche.
—Buenas noches, lo atiende Iván, ¿en qué podemos
servirlo?
—Hoy en la mañana hablé con Oralia, le
dije lo del gato…
—¿Cuál gato?
—Uno que se les murió aquí, apenas a fuerita de mi casa,
por donde tengo que caminar, donde se sientan a jurarse amor eterno las
parejitas de mi barrio.
—Déme sus datos.
—¿Otra vez?
—Claro, señor,
nosotros gobernamos para los gatos de toda la ciudad y necesitamos saber de cuál
se trata…
—Está bien, soy el Chínchirro, cuento
cuentos, vivo entre las líneas de La gota y hace poco me adoptaron en Doble
Resistencia…
—Ya, ya, ya encontré su reporte, pero
cerraron a las dos, no va a ser posible hoy.
—¿tons?
—Mañana, en el
transcurso del día…
—No le creo.
—Haga como quiera. Pero si mañana no lo levantamos,
vuélvanos a hablar… pero antes de las dos de la tarde…
¿Exagero? Tal vez, pero a la hora de escribir esto, el
felino yace y hace mal, huele mal, molesta e inspira la mitad de esta inútil
protesta.
Porque la otra mitad es ésta, una similar,
parecida, casi lo mismo, pero no igual:
Más abajo,
casi al final de mi recorrido diario, se acaba el camino. Puedo ver, desesperado
que allá en lontananza pasa la avenida Francisco Villa y hasta hace esquina con
la Izalco. Pero no puedo llegar tan lejos. Frente a mí, sobre la banqueta —ver
foto— estacionaron, al través, un enorme puesto que según el letrero en
deterioro, en otro tiempo sirvió para expender tacos o burritos.
Trato de eludirlo, y voy a dar al arroyo Sicomoro que
por esta parte no ha sido canalizado… voy al otro lado y doy a otro arroyo peor,
al de la calle Izalco que en esas ingratas horas es transitada con mucha
enjundia por lo que me parecen miriadas de automóviles indignados no sé por qué.
Frustrado me regreso y resigno. Hoy no podremos
terminar con el recorrido.
Cero sesenta y seis,
otra vez. Ahora nos canalizan a vialidad.
—Que sí, que aquí es donde se reportan los obstáculos de
la vía pública, pero que tengo que dar mis datos.
Primero les digo que soy Cano Ricaud, luego, para
reforzar, que soy primo de Borruel, que soy de los mismos y que tengo derechos
que me atiendan.
Pues nada, una y otra vez, nada.
Hoy cumplimos setenta días de que hicimos el
reporte y el puesto sigue ahí, como la puerta de Alcalá, simplemente viendo
pasar el tiempo.
Terco, vuelvo a llamar, cada día,
cada vez que retorno de mi caminata trunca. Al fin, consigo que manden la
patrulla dos veinticinco. Atentos y amables nos dicen que todo está resuelto,
que en ese momento, delante de nosotros van a llamar a una grúa particular,
porque Tránsito sólo tiene unita y no es de plataforma y pues no puede con el
animal aquel.
—…pffff, pfff atento, dos
veinticinco, atento…
—Atento, central, aquí,
esperando la grúa.
—Todas andan ochenta y uno.
Comienzo a sospechar, cuando apaga el radio y se dirige
a nosotros:
—Y… ¿no han considerado hablar al
municipio?, porque nosotros somos estatales…
—Pero
en emergencias nos dijeron que ustedes eran la instancia.
—Sí, sí, sí. Claro. Esto es un obstáculo y pues
corresponde a nosotros llevárnoslo. Pero, mire usted, le vamos a levantar una
boleta, lo llevaremos al corralón. Y luego, ¿quién va a pagar la grúa?, porque
el servicio es particular y ellos trabajan por dinero, ya sabe… y yo digo, a lo
mejor hay una dependencia municipal… no sé… ahí donde dan los permisos para
vender o en salubridad…
—¿Que no iba a venir ya la
grúa?
—Pues ya oyó, andan ochenta y uno, o sea
ocupada —me traduce—. De cualquier manera, aquí vamos a estar una hora, cuando
venga nos lo llevamos, pero igual y no, hay mucho trabajo. Si quiere espere
aquí, para que se asegure y si no, pues vuelva a hablar, para que presione…
Y bueno, no hay más remedio. El estado, con todo su
poder, conjugando dos de sus niveles, el estatal y el municipal, y aún el
fáctico —como le dice Quintana— y particular de la empresa de grúas, no pueden
remover un puesto de fritangas.
¡Cuánta razón
tenían los anarquistas, antes de que se dedicaran a perseguir emos!
Pero no desisto. Hoy volví a reportar el puesto. Hoy me
dijeron que mañana, en el transcurso del día lo van a retirar. Que sí, que
efectivamente, es jurisdicción de ellos y que dé mis datos…
Aunque no sé por qué, de pronto siento como que se
pitorrean de mí, como que me dan avión y, por eso, he decidido escribir esto,
para pedir un aliviane, para solicitarle a quien lo lea que llame. Es el cero
sesenta y seis y ahí pidan que los comuniquen con vialidad, pidan que quiten el
puesto… S
Luis K'Fong
Siempre que debato, o simplemente platico, con alguien que sostiene que
la administración privada es superior a la socialista, centralizada y
planificada, me sale con que el ente privado cuida su capital, le busca en el
mercado la oportunidad, inventa y crea, con tal de sacar ganancia para sí, para
sus hijos y nietos y, en el camino, va derramando para todos lados ventajas
múltiples de las que nos beneficiamos todos los demás, los que incapaces de
ahorrar e invertir, nos ocupamos como asalariados, nos evadimos en la academia,
o simplemente tiramos la barra, paralela, asimétrica o simplemente fija.
Mientras que quien administra desde lo público,
dilapida los recursos, porque su objetivo no es la ganancia y, por tanto,
tampoco la recapitalización de la empresa, sino que sus móviles son otros: uno
lícito y necesario, aunque eso sí, siempre sospechoso, la política.
El otro, entendible y en algunos casos
encomiable, sus intereses privados y familiares. Pero que si no se reprimen con
firmeza, templanza y disciplina, muy bien pueden derivar en algo completamente
malo, socialmente reprobable y reprobado, nefasto y cancerígeno, la llevada y
traída corrupción que en ningún discurso de derecha debe faltar, haciendo el
papel de diablo, el mal por excelencia y el lado oscuro de la fuerza.
Así, el primer valor perseguido por el
funcionario, lo político, lo lleva a un vicio imperdonable en estos tiempos, a
saber, la demagogia.
Exigido por la
descarnada lucha política, obligado a conservar el favor del electorado, de la
opinión pública, del imaginario ciudadano, comienza por emplear recursos en el
cultivo de su imagen, anunciándose, enseguida emprendiendo obras ineficientes
como dar setecientos pesotes mensuales a cada viejito que vote y ya en el
paroxismo de la irresponsabilidad, pagando a los medios televisivos para que le
alaben, promuevan y aplaudan sus irresponsables dispendios.
El segundo valor, su familia y descendencia, que
en otras circunstancias debe no solamente ser protegido y desarrollado, sino
elevado al absurdo rango de lo sagrado, cuando se trata del funcionario puede y
casi siempre lo hace, llevarlo al feo vicio, como ya dijimos, de la corrupción
corrupta.
En resumen, me dicen siempre, es
mejor la administración privada de los recursos.
Y a últimos tiempos, haciendo gala de una lógica
digna de mejores causas, me escupen: así que PEMEX hay que privatizarlo. Sin
apelación.
Porque por un lado ha sido fuente
de demagogia sin fin —nada más recuérdense las faraónicas campañas priístas,
antes de que el IFE, el TRIFE y el cofipe les pusieran coto—, por un lado,
porque por el otro está peor, ha sido una fuente inagotable de corruptelas que
han hecho millonario a más de uno, como Díaz Serrano, por ejemplo, La Quina, el
Güero Kehoe y Romero Deschamps.
Y punto.
Hablar de otra cosa es presunción, porque ustedes ni saben ni deben saber más
que de esto, dejen a los técnicos que entierren a sus técnicos. Ustedes, por
idiotas, nada más son rudos.
Contundente
¿no?
Sin embargo, como diría Jorge Luis
Borges —que no José Luis Berjes—, por las rendijas del destino asoma dios y lo
inexorable, muchas veces se vuelve probable y al final indeseable.
Así que nomás, como para ir resanando los
huequitos de la argumentación, yo diría: y… ¿qué hay de la posibilidad de que
una empresa, una rama o simplemente una actividad económica ya no reditúe
ganancias al inversionista privado, o ya no le rinda en la medida que él espera?
La empresa, como los privatistas mismos dicen, tiene una función social que
cumple aún sin proponérselo, derramando miel y salarios a diestra, siniestra y
retaguardia…
¿La cerrarían?, ¿y la miel?, ¿y
los salarios?, ¿los van a dejar a las ciegas fuerzas del mercado? Sí. La
respuesta, desgraciadamente tiene que ser sí, no hay de otra. Pero entonces hay
que reconocer que todo eso de que consigue tu felicidad, porque si cada quién
hace lo propio, todos seremos felices, simplemente en este caso no es
cierto.
O bien el inversionista se sacrifica
renunciando a la ganancia, o bien miles y a veces millones sufren de desempleo,
hambre y desolación. De tal manera que uno —por un lado— o millones —por el
otro— tienen que renunciar a su felicidad, cuando menos por un buen tiempo, para
que su contraparte sea feliz.
Ahora, ¿sólo la
actividad pública es fuente de corrupción? O mejor: ¿sólo la administración
estatal produce corruptos? La respuesta es evidente: no.
Los sistemas de sociedades por acciones y la
indescriptible bolsa de valores ha hecho que miles de ahorradores confíen el
fruto de sus renuncias a corredores y agentes privados.
¿Cuál es la experiencia? Enron, las AFORE, los
fraudes bancarios que llevaron a crear el FOBAPROA-IPAB y cientos de casos en
que el empoderado —si usted quiere por la codicia del poderdante— se alza con
los fondos, y como si fuera pelota impulsada por Many Ramírez, se va, se va y se
fue. Sin que nunca, hasta ahora, sepamos que hayan regresado a alguno a ir casa
por casa de los pequeños inversionistas a reponerle sus ahorritos dilapidados
corrupta e irresponsablemente.
Y cuando oye
uno los dedos argumentales tronar entre el marco y la puerta, entonces se
evaden, como si fueran impuestos de las grandes compañías:
Bueno, de lo que se trata no es de regalar o
privatizar a PEMEX, sino tan sólo de permitir la coinversión, la contratación o
la coadyuvancia del capital privado con los esfuerzos públicos que, después de
todo, bien administrados, pueden eludir la corrupción y la demagogia, sobre todo
si están en manos de los partidos de la iniciativa privada, el PAN, el PRI y
medio PRD, el de los chuchos conciliadores y civilizados.
A ver, a ver, ¿entonces se trata nada más de que
la IP ponga sus capitales al servicio de la administración petrolera central,
pero no tenga para sí los atributos de la propiedad, entre otros el de
decidir?
Así es.
Y, ¿a cambio de qué pondrían sus capitalitos los
señores del dinero?
De una justa
ganancia.
Entonces, ¿dónde quedó todo aquello
de la inventiva, creatividad, celo, austeridad y demás virtudes que se dice
tiene el capitalista individual cuando de negocios se trata? Si no van a
decidir, no van a poder ejercer todo ese pletórico conjunto de valores…
Además, sabido es que esta solución, por más que
se quiera, no se puede implementar, cuando menos no del todo.
Ya los antepasados de don Jorge III lo intentaron
en Gran Bretaña. Dos Jorges antes, el abuelo y el padre, hicieron un trato con
la burguesía inglesa y de los demás reinos ya sometidos por aquel entonces. Los
industriales, comerciantes y banqueros pondrían la lana para financiar los
ejércitos del rey. Éste, por su parte, se comprometía a someter a los
levantiscos nobles que insistían en cobrar impuestos por el cruce de las
numerosas fronteras interiores.
Hasta aquí,
todo mundo sabemos eso, en los libros de primaria viene muy bien explicado lo de
las alcabalas.
Lo que no todo mundo sabe es
que cuando llegó el tercero de los jorges de Hannover al trono, existía un
partido burgués consolidado, extendido y maduro, formado por burgueses y
terratenientes oportunistas que gobernaban sin freno el imperio. Y cuando el
monarca quiso levantar cabeza, las crisis se sucedieron como reguero de pólvora,
entre otras la más importante, la que dio la independencia a los Estados Unidos
que luego no solamente competiría con la pérfida Albión, sino que la desplazaría
del sitial de preponderancia.
Jorge III
conservaba, por así decirlo, la propiedad de la corona, como en el modelo
calderonista-priísta quieren hacer con PEMEX, pero ay, ya no tenía el control,
lo tenían los ahorradores que financiaban las andanzas del demente noble.
El final de esta ejemplar historia también lo
conocemos todos: la nobleza subsistió, pero tan sólo para llenar las páginas
rojas de los tabloides londinenses, mientras que la burguesía, organizada en sus
partidos, todavía hoy sigue chupando la sangre de millones de habitantes, no
sólo de la comunidad británica, sino de todas aquellas partes donde se le invita
a coinvertir, invertir o simplemente a robar.
¿Por qué no creer que sucederá algo similar a lo de Jorge III en México? Máxime
que a quienes se quiere invitar a compartir la renta petrolera no son aquellos
polluelos que se decía colonizarían América, sino reales y calvas águilas con
experiencia en engullir países enteros. Remember Irak.
Pero que no hay de dónde invertir para sacar a
flote la empresa. Falso, ya lo han demostrado una y otra vez quienes estuvieron
en el debate arrancado a la fuerza a las cámaras legislativas.
Suspender los pagos vía IPAB a los banqueros
mañosos, ineficientes e insaciables.
Gravar
más a las grandes empresas que, por cierto, se han hecho a la sombra de sombríos
negocios oficiales, como Telmex, Televisa, TVAzteca, Maseca y tantas otras que
reciben trato preferencial y extensiones inverosímiles…
Suspender las prerrogativas principescas de los
administradores y charros sindicales.
Revisar
todos y cada uno de los contratos leoninos que la IP hace con la empresa pública
y a petición de ellos mismos, llamarlos al patriotismo, aceptando contratos
justos, ya ni siquiera contribuciones altruistas.
Y al final, pero sólo al final, hasta apelar a
los descendientes de aquellos que a Cárdenas entregaban tololoches y gallinas
para completar el pago de la indemnización por expropiación a las compañías
petroleras gringas, holandesas e inglesas.
En
cuanto al otro pretexto, el de la adquisición de tecnología, mejores polemistas
que yo han contestado puntualmente: el instituto del petróleo, si no lo hubieran
descapitalizado irresponsablemente, iría a la par de lo primero en el mundo.
Corrijamos.
Pero en fin, lo que sacamos en
claro de todo esto, es que hay infinitas dudas, diversas posiciones, diferencias
fundamentales en cuanto al fondo de la cuestión. El país está dividido en
opinión al respecto.
¿Quién puede decidir en
este conflicto?
Según ellos, la
representación que arrojaron las elecciones de julio de 2006. Y como ahí ellos
tienen mayoría concertada, pues según ellos, quienes deben decidir son
ellos.
Dejemos por un momento de lado lo
cuestionadas que estuvieron estos ejercicios por un momento. Admitamos que
reflejan la voluntad y composición política de la gran base que somos la
ciudadanía.
¿Cuál es el problema para que esa
base sea informada puntual y profundamente para que directamente decida? Si
según ellos tienen la mayoría, ¿no refrendarían su decisión ya tomada de
utilizar capital privado en la explotación y beneficio de los petróleos?
La primer respuesta que recibimos cuando
preguntamos esto, nos cierran el juego a güeros con el qué de que somos
ignorantes. La raza no sabe, es manipulable, acarreable, corrompible y, si
dejamos a su arbitrio esto tan importante, de seguro decidirá a lo tonto…
Y entonces yo pienso y se los digo ¿y no será que
cuando los mandató a ustedes en esa proporción, cuando los hizo presidente,
diputados y senadores, lo hizo precisamente así, a lo tonto, a lo desinformado,
a lo… buey?
Si descalifican la fuente de su
legitimidad, entonces son ilegítimos, espurios, como les dice AMLO…
Pero la lógica, en este punto, ya se ha
terminado. La lucha por las conciencias y voluntades políticas ha concluido,
para pasar a las acciones de hecho y tope donde tope.
El régimen se niega a consultar a sus supuestos
representados y la oposición consecuente se dispone a, de todas maneras,
mandarle un mensaje fuerte; una acción de masas multitudinaria que le diga que
aunque imponga sus decisiones, lo hará en contra de la opinión y voluntad de
muchos mexicanos y bueno, esto políticamente tiene que tener consecuencias.
Mañana en éste y en otros estados se va a
consultar a todo el ciudadano o ciudadana que quiera manifestar su opinión.
Es cierto, el resultado no será vinculatorio,
como dicen que dicen los enterados, esto es que no obligará legalmente a los
gobernantes a someterse al juicio de quienes nos manifestemos.
Es cierto, en nuestro país no existen las figuras
del referéndum o el plebiscito, cuando menos no para este caso.
Es cierto, puede que esté sesgado porque sólo una
parte del espectro político lo impulsamos.
Pero no es menos cierto que mañana tenemos la oportunidad de decirle a Calderón
y sus cómplices que NO estamos de acuerdo con que privaticen PEMEX, sea el
nombre que sea que le den al atraco.
Y lo
mejor está en que en un descuido, nos guste el jueguito.
Nuestra corriente siempre ha criticado la
democracia existente en el país, diciendo que no queremos que nos convoquen a
decidir si éste o aquél tiene mejor sonrisa, sino que sería bueno que nos
pidieran opinión sobre la deuda externa, la educación, la seguridad,
etcétera.
Pues ahora vamos a externar todos
los que queramos nuestro sentir sobre la más importante de las fuentes de
recursos públicos del país. Eso nos gusta, se parece a la democracia que
soñamos, por eso vamos, por eso llamamos a participar, por eso llamamos a decir
NO, NO y NO a la privatización de PEMEX S